
La magia en el antiguo Egipto
La asociación de Egipto con el mundo de la magia y las prácticas ocultas es frecuente y conocida, ya desde los textos más antiguos. Pensemos por un momento en algunos ejemplos conocidos, como el duelo relatado en el Antiguo Testamento entre Moisés y los magos del Faraón o en la multitud de inscripciones griegas y romanas invocando a las divinidades egipcias para reforzar la eficacia de los encantamientos mágicos usando unas fórmulas secretas que únicamente los iniciados en el secreto de las prácticas mágicas podían conocer.
"En cuanto a esta fórmula, nadie debe verla, nadie puede conocerla.
¡No la reveles al común de los mortales!"
Los enemigos del orden terrestre, la Muerte y sus emisarios eran conjurados por los magos egipcios por medio de ritos orales o escritos, cuyo contenido se conoce en la actualidad por las inscripciones de las tumbas y sarcófagos y los papiros mágicos, egipcios o griegos la mayoría, además de los objetos mágicos egipcios conservados: Amuletos, bastones mágicos, estatuillas de arcilla con forma de prisioneros atados y personajes arrodillados dañados con puntas en sus partes más vulnerables, como ojos, lengua corazón y sexo, constituyendo el útil material al que el mago acudía en Egipto para ejercer su oficio.
También se usaban estatuas mágicas y toda clase de fórmulas y conjuros, cuya finalidad solía ser, tanto conjurar a los malos espíritus, que podían actuar contra personas o animales, como para propiciarlos y dominarlos, poniéndolos al servicio de los magos que conocían las fórmulas apropiadas y su nombre secreto y podían obligarlos a actuar contra quienes los magos deseaban e incluso destruirlos. Unos espíritus que salían de las tumbas al conjuro de la potente voz que decía su nombre y se materializaban en estatuas y animales particularmente mágicos. Unas sombras siniestras que a veces se manifestaban en sueños, impidiendo a los vivos conciliar el sueño, que dirigían sus actos, revelaban secretos celosamente ocultos e incluso el futuro y que podían volverles locos, induciéndoles al asesinato de sus seres queridos e incluso al suicidio.
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